Si no llueve

En el próximo número de El Universitario escribo, entre otras cosas digo:
“Si hay algo que caracteriza al paraguayo es su absoluta dependencia del buen tiempo o del mal tiempo para lo que fuere menester. Todo se suspende en el Paraguay por lluvia. Todo”.

En el próximo número de El Universitario

“A mi me cuentan que los agentes Antisecuestros saben dónde están los del EPP. Los colombianos que vinieron a trabajar con ellos siguen y graban las conversaciones telefónicas de los delincuentes, los tienen ubicados, saben dónde están pero no hay la orden para ir detrás de los secuestradores”.

Todos somos gay

Hace poco escribía yo en El Universitario un comentario sobre esta moda del “Somos”. “Somos todos la Albirroja”, “Somos todos Teletón” y ere eréva. Válgame esta oportunidad para revalidar ese concepto de moda atribuyéndome una condición sexual por lo menos simbólicamente.

La organización SOMOSGAY que reivindica derechos de gays y lesbianas en el Paraguay organiza para el lunes próximo un BESATON. Gays, lesbianas y heterosexuales están invitados a besarse en las plazas del Congreso para reivindicar el amor y llamar la ateción sobre la igualdad de derechos, sobre la necesidad de sanción de leyes que conlleven a esa igualdad y, de paso, para besarse simplemente.

Los paraguayos, por suerte, no somos tan cuadrados como lo son en otros países del mundo. Tenemos racistas, tenemos homofóbicos, tenemos hasta cerristas. Tenemos de todo. Pero como sociedad hemos sido tolerantes y más abiertos en algunos puntos que todavía crean controversias en otras partes del mundo.

En Argentina recién ahora está despenalizado el consumo de drogas. Creo que en el Paraguay nunca estuvo penalizado. En casi todas partes la prostituciòn es un delito y en el Patraguay no. Es bueno saber que nuestra sociedad es más permeable que otras para aceptar lo diferente, para entender al prójimo, para la solidaridad.

Esto de protestar  o reclamar derechos besándose, me encanta. Aunque habrá y hay algunos estómagos que no aguantan ni aguantarán esta embestida. A quién le puede lastimar un beso? Qué disturbio puede provocar una caricia?

Me estaré volviendo maricón? Por desgracia no. Y digo por desgracia porque veo en gays y lesbianas pasiones y entregas que hace años no veo en los heterosexuales. Como decía el finado Miguel Angel Rodríguez “oimevaerâko igusto mba’e, porque heta oî la putakue, la pa’ikue, la monjakue pero la putokue ndaipóri”

Si se trata de exigir para los gays y las lesbianas los mismos derechos que tenemos los heterosexuales en cuestiones tan sensibles como las oportunidades de trabajo, la contención familiar, la no discriminación y hasta el matrimonio, yo soy gay también. Todos somos iguales ante la ley. Todos somos gays.

Pero, permítanme una confesión: a mí, que todavía -y digo “todavía” porque nunca hay que decir que de esta agua no he de beber- no me da el cuero para ser gay gay, por si algún día lo fuera me encantaría empezar a practicar como lesbiana. Como a ellas, las lesbianas, a mi me encantan las mujeres. Ellas y yo tenemos el mismo derecho a amar a esas bellezas.

No sé si me explico.

Fuego amigo cruzado, lo que faltaba

A primera hora de este domingo se informó de un enfrentamiento a tiros entre militares y policías en las cercanías de Jhugua Ñandú, creyendo ambos bandos que los del otro lado eran del EPP.

Es tanta la confusión creada por el propio gobierno de Lugo respecto al EPP que esto no es sino la demostración más clara y contundente de que ni los policias ni los militares entienden qué es lo que quieren sus superiores.

A mi siempre me quedó claro que los enemigos de Lugo no son los del EPP. Por eso la confusión, por eso los errores, por eso este despropósito. Espero que antes que terminen los 30 días del estado de excepción nuestros militares y policías no terminen inmolados por si mismos.

Eso si, cada día caen más integrantes de la “logística” del EPP. Alguna vez será que atrapan a uno de los asesinos, criminales, secuestradores, terroristas y/o guerrilleros de verdad?

“No hay orden para atacar”

Efectivos de las fuerzas enviadas a los departamentos que están bajo el Estado de Excepción, con los que tengo comunicación directa, me han señalado que no hay ninguna orden para ingresar a los montes a buuscar a los del EPP. “No hay orden para atacar”, me dijeron.

Y no es que me lo cuentan por su interés de limpiar las zonas en las que están operando de guerrilleros, terroristas y asesinos sino sencilla y simplemente porque están podridos de estar al santo botón lejos de sus casas y sin hacer nada.

Si de algo le sirve al Gobierno este dato: los efectivos están totalmente de acuerdo con lo que dijo el vicepresidente Franco. Están podridos de hacer barrera. Como si los del EPP fueran tan estúpidos en ir por las rutas y los caminos, cédulas de identidad en la mano, para ser atrapados en una barrera.

Ya estamos hoy a cinco días de la promulgación del decreto y todavía no pasa nada. Los militares han dicho en el norte que no quieren entrar al bosque. Miedo? Desinterés? No se sabe. Y se supone que ellos fueron a liquidar al EPP. Se supone. O sea ese es nada más que un supositorio.

Soyo con tortillas

En estos días y en Radio Chaco Boreal nos preguntábamos por qué Fernando Lugo, el que iba a ser diferente, el hombre del cacareado cambio, se sigue yendo un día a la semana a hacer oficina en el Comando en Jefe.

Es comprensible que lo haya hecho Stroessner, que era un militarote. O que lo haya hecho Rodríguez, que también era militar. O que los sucesivos gobernantes de la transición lo hayan hecho siguiendo una tradición llamemosla colorada. Pero, por qué lo hace Lugo?

Si el Presidente necesita saber de temas militares o dar órdenes tiene la posibilidad de comunicarse con las Fuerzas Armadas a través de su ministro de Defensa o de convocar a su despacho presidencial, que es desde donde tiene que gobernar, a los jefes militares que él quiera.

Hasta por una cuestión de seguridad del Presidente, éste no debería andar trasladándose de acá para allá en el cumplimiento de sus funciones. Lo lógico es que sus subordinados vayan a verlo y no que él vaya a ver a sus subordinados.

Esto ocurre en un país en el que casi ya no existen las Fuerzas Armadas, nos estamos quejando de su limitado presupuesto, sin que haya ninguna guerra en desarrollo y en que los militares, definitivamente, han perdido todo protagonismo político. Lo más resaltante que pasó en la esfera militar en los últimos tiempos fue la orgía entre cadetes del Colegio Militar. La anécdota del ministro de Defensa y su carta a la embajadora de los Estados Unidos ni cuenta. El ministro de Defensa no forma parte de la cadena de mando militar.

El sabio pensador contemporáneo Erico González me dijo que una de las razones de esta casi humillación presidencial podría ser el soyo con tortillas que le preparan los militares los días de audiencia en el Comando en Jefe. Sabiendo cómo es Lugo -un hombre al que los placeres del poder lo subyugan- no sería nada raro que Erico tuviera razón.

La práctica es de la más rancia tradición de subordinación de la civilidad a los militares. Pero sigue tan en boga con Lugo a pesar de su alharaqueada intención de “cambio”.

Como si no hubiera en el país suficientes problemas para resolver, nuestro Primer Mandatario se pasa todo un día de cada semana rascándose en el Comando en Jefe. Ese tiempo bien podría dedicarlo a ocuparlo en cosas más constructivas.

Lugo no tiene la intención de cambiar nada. Ni siquiera las costumbres de subordinación del poder a los militares. O realmente quiere el cambio pero le resultan irresistibles los desayunos de soyo con tortillas. Pero eso ningo le pueden cocinar en el Comando en Jefe y llevar en una vianda calentita hasta el Palacio en menos de cinco minutos, si eso es lo que quiere.

Si ya usó una vez el helicóptero para ir a un almuerzo, qué le puede costar hacerse llevar el desayuno también, una vez a la semana. No sé si me explico.

Hemos sido somosidados

   “Se ha puesto de moda la palabra “Somos”. Telefuturo la acaba de adoptar como lema. Si algo le faltaba para dar el salto cuantitativo –no sé si cualitativo- para hacerse del todo famosa, hete aquí el espaldarazo de la televisión”.

   “Somos” empezó a ganar espacios en la campaña presidencial última. “Somos todos colorados”, “Los colorados somos más”. “Somos un millón seiscientos mil colorados”, “Somos 1” por un lado”.

   “Por el otro lado “Somos todos paraguayos”, “Somos 6 millones de paraguayos”, “Los honestos somos más” y otras somosidades parecidas. Los primeros slogans del gobierno Lugo, efectivamente, ponen énfasis en varios “Somos”.

   (Así empieza mi columna del miércoles próximo en El Universitario)

Democracia condicionada

Párrafo de la columna en el próximo número de EL UNIVERSITARIO:

“¿Nos está condicionando el voto Lugo? ¿Tenemos que cuidarnos en votar a alguien “comprometido con el cambio” al estilo Lugo para evitar que Lugo termine no entregándole el poder? ¿No vamos a poder votar por quién queremos? Y, una pregunta más dura todavía, ¿qué pasa si el que gana las elecciones es alguien que no quiere saber un pito del cambio? Lugo, ¿le entregará el gobierno o va a dar un golpe de Estado para impedir su ascenso al poder?

De quién se asustó la teta?

Párrafo del artículo para EL UNIVERSITARIO que aparece el miércoles. Y desaparece el mismo día, me dijeron.

Prosiguiendo con el cultivo de la tradicional hipocresía paraguaya, la señorita que nos cuenta si va a llover o no, se negó a decir una palabra que –según lo declaró a la Prensa después- a su criterio es incorrecta. Habría que averiguar cuál es el criterio de selección del canal que la acoge –con perdón- para hacerle arremeter la osadía de relatar la entrega de los Oscar con semejantes preconceptos.

El secreto de sus ojos

Párrafo del artículo para El Universitario de esta semana:

Los paraguayos, que en materia de cinematografía no tenemos nada que envidiar a los haitianos, hacemos las cosas de diferentes maneras. Es posible que por eso sea que ganamos tantos “premios”. El Oscar todavía no pero quien quiere un premio tan comercial como ese. A “Hamaca Paraguaya”, por ejemplo, le dieron un diploma por ser la “opera prima” de una tal Paz Encina.