Hace poco escribía yo en El Universitario un comentario sobre esta moda del “Somos”. “Somos todos la Albirroja”, “Somos todos Teletón” y ere eréva. Válgame esta oportunidad para revalidar ese concepto de moda atribuyéndome una condición sexual por lo menos simbólicamente.
La organización SOMOSGAY que reivindica derechos de gays y lesbianas en el Paraguay organiza para el lunes próximo un BESATON. Gays, lesbianas y heterosexuales están invitados a besarse en las plazas del Congreso para reivindicar el amor y llamar la ateción sobre la igualdad de derechos, sobre la necesidad de sanción de leyes que conlleven a esa igualdad y, de paso, para besarse simplemente.
Los paraguayos, por suerte, no somos tan cuadrados como lo son en otros países del mundo. Tenemos racistas, tenemos homofóbicos, tenemos hasta cerristas. Tenemos de todo. Pero como sociedad hemos sido tolerantes y más abiertos en algunos puntos que todavía crean controversias en otras partes del mundo.
En Argentina recién ahora está despenalizado el consumo de drogas. Creo que en el Paraguay nunca estuvo penalizado. En casi todas partes la prostituciòn es un delito y en el Patraguay no. Es bueno saber que nuestra sociedad es más permeable que otras para aceptar lo diferente, para entender al prójimo, para la solidaridad.
Esto de protestar o reclamar derechos besándose, me encanta. Aunque habrá y hay algunos estómagos que no aguantan ni aguantarán esta embestida. A quién le puede lastimar un beso? Qué disturbio puede provocar una caricia?
Me estaré volviendo maricón? Por desgracia no. Y digo por desgracia porque veo en gays y lesbianas pasiones y entregas que hace años no veo en los heterosexuales. Como decía el finado Miguel Angel Rodríguez “oimevaerâko igusto mba’e, porque heta oî la putakue, la pa’ikue, la monjakue pero la putokue ndaipóri”
Si se trata de exigir para los gays y las lesbianas los mismos derechos que tenemos los heterosexuales en cuestiones tan sensibles como las oportunidades de trabajo, la contención familiar, la no discriminación y hasta el matrimonio, yo soy gay también. Todos somos iguales ante la ley. Todos somos gays.
Pero, permítanme una confesión: a mí, que todavía -y digo “todavía” porque nunca hay que decir que de esta agua no he de beber- no me da el cuero para ser gay gay, por si algún día lo fuera me encantaría empezar a practicar como lesbiana. Como a ellas, las lesbianas, a mi me encantan las mujeres. Ellas y yo tenemos el mismo derecho a amar a esas bellezas.
No sé si me explico.
-
guilleramirez liked this
-
mikesilvero liked this
-
victorbenitez posted this