Jorge Rubén Vasconsellos
Abogado”
El pensador argentino escribió este comentario que me permito pegar en este blog.
Pataletas Por Pepe Eliaschev 02/07/11
Paraguayos, poca cosa. Sin acceso a océanos, encerrados, modestos, poco elocuentes. ¿Para qué molestarse? Por segunda vez en pocas semanas, Cristina se sintió mal a la hora de ir a Asunción esta semana, para participar de la 41ª Cumbre del Mercosur. Sí estuvieron, además del anfitrión Fernando Lugo, la brasileña Dilma Rousseff, el uruguayo José Mujica, el ecuatoriano Rafael Correa y el vicepresidente colombiano.
La vez pasada fue el peligro de una lipotimia y ahora el golpe en la cabeza. La tarde del sábado no se privó de pedir juicio y castigo a Crónica TV por haberla encandilado y hacerla derrumbarse desde sus stilettos. Pero no se la veía tan dañada. De hecho, hizo una de sus performances proverbiales cuando anunció que el viento frío que entró al quincho de Olivos cuando una azafata abrió una puerta corrediza, era señal de que “El” se hacía sentir desde el sur. Estuvo como siempre, canchera, ajustando los micrófonos, dirigiéndose a algunos de sus plateístas, contando cómo la enfermera “Sandra” del Otamendi le puso una inyección y –en suma– pletórica de su característico ímpetu para repartir sablazos, recomendaciones y lecciones.
¿Esa mujer estaba incapacitada de participar de la cumbre de Asunción? El presidente paraguayo, que se trató de un cáncer con quimioterapia, pero nunca arrugó en estas lides, ya no sabía qué decir ante el nuevo plantón argentino. En la comitiva descabezada, la temblorosa corte de varones genuflexos que pone sus ojos en blanco cuando habla la Señora, tampoco atinó a reaccionar ante un episodio de lo que, en términos de relaciones entre países y gobiernos, es un nuevo arranque de pura histeria institucional.
Lo notable es que la señora Cristina manifiesta alergia fehaciente a la hora de tener que pisar tierras percibidas por ella como marginales. No se priva, en cambio, de hacerse ver en escenarios lustrosos y bronceados de prestigio. Hizo hace poco una expedición de cuatro horas a Venecia sólo para pasar por la Bienal y anunciar la firma de un acuerdo por el cual la Argentina dispondrá de un pabellón permanente en la muestra. Es una decisión oficial correcta, pero ¿se necesitaba de la Presidenta para su “venta” mediática, acompañada además de una alegre patrulla de connotados artistas cuyo desplazamiento a Italia sufragó el Estado?
Impresiona la discrepancia entre la cháchara nacional y popular, ese sobreactuado y (por eso) repelente latinoamericanismo en el que no creen, y los datos concretos de los gestos internacionales argentinos. Con Bolivia no pasa nada diferente y –encima– el gobierno indigenista de Evo Morales no se priva de invitar a La Paz al ministro de Defensa del Irán fundamentalista, Ahmad Vahidi, buscado por la Justicia argentina por el atentado contra la AMIA, del que se cumplen dentro de dos semanas
17 años y en perfecta impunidad. No fue el del jerarca militar iraní un viaje de placer: inauguró una escuela de cuadros militares financiada por Teherán, en el corazón de América del Sur. La Argentina pataleó para la popular, pero Morales no detuvo a Vahidi, le pidió sólo que se fuera sin hacer más ruido. Esta semana, Morales fue agasajado por Cristina y la Universidad Nacional de Córdoba, mientras la patética conducción de una AMIA acéfala volvía a hacer el ridículo.
En esta saga de faltazos, plantones, tardanzas y otras impertinencias de similar talante, la presidenta Cristina sigue fielmente la impronta de su marido, cuya aversión a los compromisos internacionales era célebre y de la que no se retractó nunca.
Es curioso que estas “trasgresiones” cosméticas sean inversamente proporcionales al historial auténtico de los líderes. Aunque no usa corbata, el ex tupamaro Mujica pondera y procura toda ocasión para concretar vínculos y reiterar la típica cordialidad de su país, hecha de buenas maneras y respeto a los demás. Los de los argentinos son gestos de adolescente vanidad omnipotente: somos tan singulares y de avanzada, que los protocolos de otros países no nos merecen respeto. Patoterismo seudodiplomático, se diría, a menos que la jefa del Ejecutivo argentino padezca problemas de salud que no han sido suficientemente difundidos. ¿Podría ejercer un segundo mandato sin sustos o debemos ya prepararnos para una presidencia de Amado Boudou, el leal?
Lo de Paraguay y la Argentina tiene, además, resonancias patéticas, porque dos plantones presidenciales consecutivos y especialmente injustificados producen un daño difícil de cuantificar. Los paraguayos nada dirán en público. Asolados por desgracias históricas de larga data, no son gente altanera ni ruidosa. Tragan saliva ante la típica soberbia argentina, y anotan en su larga memoria otro destrato más. El Gobierno argentino, por su parte, engrosa su historial de impostaciones, sólo que ahora la hipocresía demostrada es “progresista”. Es que el modelo que hace flamear la Casa Rosada se integra con estos flagrantes derrapes.
Hace ocho años largos que la Argentina viene dando estos rústicos ejemplos de arbitraria informalidad y descuido por los vínculos permanentes de una nación que debe preservar calidez y continuidad con sus vecinos. Nada de esto tiene, claro está, consecuencias electorales. El Gobierno se ha encargado de reclutar muchísimos ciudadanos paraguayos a los que se nacionaliza para, método infalible, generar “clientes” y, obviamente, votos.
Ese derrotero de viajes cancelados y audiencias misteriosamente pospuestas habla de un ejercicio caprichoso y frívolo del poder. Al igual que en muchas otras instancias en la historia reciente del país, son episodios cuya toxicidad se revelará sólo en el medio y largo plazo. Ratifican la enésima hipocresía, perpetrada por los sacerdotes de un “relato” supuestamente apegado a las tradiciones aborígenes más enraizadas, pero que en la agenda cotidiana, que evidencia sus intereses, terminan prefiriendo la fastuosa Venecia a la húmeda y sencilla Asunción. ¿Alguien pedirá disculpas al pueblo paraguayo en nombre de la Argentina?
¿Es verdad que el dueño del local de comidas atacado por los hinchas de Santos es fanático cerrista? ¿Es verdad que la fiscala que mantiene la acusación de “robo agravado” y “alteración del orden público” es de una familia de entusiastas cerristas?
¿Se puede mantener a 58 personas en los calabozos de una comisaría? ¿Qué es eso: una comisaría o un campo de concentración? ¿No les recuerda a los más adultos los tiempos de la dictadura en que se llevaba presa a la gente a montones?
¿Cuánto tiempo se puede tener presos a los acusados de alterar el orden público? ¿Y los que roban en este país y son descubiertos, a cuánto tiempo de prisión son condenados después de reponer lo robado?
¿A ustedes no les parece que los hinchas de Santos presos en la comisaría 1a. de San Lorenzo están por un acto de justicia o a raíz de la rabiosa pichadura de unos cuantos cerristas que no pueden asumir su eliminación de la Copa Libertadores?
¿O el reglamento de la CONMEBOL autoriza a jugar la final de la Libertadores al equipo cuyos hinchas fanáticos hacen apresar en masa a los hinchas del club que los eliminó?
No sé si me explico.
El grupo comando de la Policía Nacional destacado en la zona de influencia del EPP está siendo desbaratado. A sus componentes se les da la opción de elegir un destino y están siendo trasladados a diferentes regiones del país de acuerdo a su propia decisión.
Se trata de policías especializados para combatir a delincuentes como los que integran el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo.
Los nuevos encargados de “perseguir” al EPP son policías voluntarios de la FOPE. Se apela al voluntariado y no son más un grupo de elite sino aquellos que se ofrecen a ir los que se trasladan al Norte. Toda esa nueva dotación no será comandada por policías especializados sino por el Jefe de la Policía de Concepción.
Fácticamente el Gobierno está abandonando la persecución al EPP y lo que hace es aparentar que se sigue la persecución.
Toda esta movilización, que se está haciendo silenciosamente, tuvo su origen en el reclamo que los comandos habían hecho recientemente respecto a gratificaciones económicas destinadas a ellos pero que no llegaron a sus manos.
Los ganaderos de la región habían hecho una “vaquita” para estimular a los comandos ante cada acción que sacara de circulación a los del EPP sea por la detención o la muerte de estos. Cada comando debería recibir 5.000 dólares pero solamente recibió 1.000. Alguien o alguienes les mejicaneó los 4.000 per cápita restante.
Sumemosle a este despojo el hecho de que los comandos se veían en la necesidad de cazar o pescar para poder alimentarse. Eso que los mismos ganaderos entregaban víveres y dinero suficientes para que los comandos vivan a cuerpo de Rey, que no les faltara nada.
Nunca llegaron esos beneficios a los comandos, éstos se quejaron y por eso pasa lo que está pasando.
Ya de hecho los militares habían sido prácticamente echados de la zona por quejas similares. Y no solo rajaron de la zona sino fueron pasados a retiro sin ninguna contemplación.
Es bueno que la opinión pública sepa de esto. Si los voceros del Gobierno dicen que sigue la búsqueda de los integrantes del EPP yo al menos me voy a permitir el beneficio de la duda y me estaré preguntando en mi fuero íntimo si no me están tomando del pelo.
No sé si me explico.
Eso es Jorge Pizarro: una basura tóxica desechada de la televisión de su propio país.
Por todos los antecedentes que vemos de él, Pizarro fue y es motivo de burlas y centro de las críticas de programas de humor y de programas de contenidos más serios.
Los empresarios y empleadores paraguayos sucumben ante cualquier chanta con tal de que sea argentino. Así ha venido cada ejemplar a enseñorearse de nuestra televisión siempre desde posiciones gerenciales.
Pizarro no vino a aportar nada que los periodistas paraguayos no sepamos, salvo que se dedique a enseñar cómo hacer el ridículo en televisión.
Pizarro ha venido a humillar a los periodistas de Canal 9, lamentablemente ante la nula reacción de los humillados.
¿Qué credibilidad puede tener ahora un noticiero de Canal 9 presentado por periodistas denigrados, obedeciendo a un buey corneta con ínfulas?
Pero está claro que a los empresarios que manejan el canal les importa un bledo todo y un día de estos lo van a poner al Pato Donald manejano sus noticieros sin que la opinión pública pese en sus decisiones.
Dicho todo eso quiero manifestarle mi solidaridad -que no le va a dar de comer pero puede servirle a su espíritu- a Manuel Cuenca. Y no sé cómo quedó su situación pero extiendo esa solidaridad a Silvio Cuevas.
Y a Mario Ferreiro a quien quiero y respeto quiero desearle una muy pronta recuperación. ¡Fuerza Mario, vos podés!
No sé si me explico.
En Twitter, a cada paso, aparecen menciones de cursos, seminarios, charlas, simposios, conferencias y otras menudencias sobre el “Periodismo del futuro”.
Se encargan de dar estas clases magistrales personas que probablemente se dedican al periodismo del presente pero cuyo acento está más bien puesto en temas informáticos. O sea aipo “periodistas 2.0 mba’embo”.
Deduzco, por lo que tuitean los concurrentes a estas actividades que ahí hablan del periodismo 2.0 o vaya uno a saber si no del periodismo 3.5 o del periodmo punto lo que se les ocurra en ese momento.
La realidad, por lo que sé, es que es toda una bolaterapia. Y los”expertos” en el periodismo del futuro no dejan de ser unos charlatanes a los que en el ambiente cibernético -o como cuernos se llame- califican de “vendedores de humo”.
¿Qué pìko va a saber nadie cómo va a ser el periodismo del 2020, dentro de 9 años, para no ir demasiado lejos? Salvo que los expertos sean Julio Verne o Isaac Asimov o algún pariente cercano de ellos no veo la manera de enseñar el “periodismo del futuro” y encima con su componente informático.
Si las computadoras ya son viejas a las dos semanas de uso y cada semana aparece un teléfono celular más moderno que el otro, ¿moo piko van a saber lo que se va a poder hacer con la tecnología compromeetida con la información en el futuro?
Si esta pobre gente incauta que se deslumbra y hasta paga por estas fantasías, cree que alguien del presente puede vislumbrar siquiera lo que van a ser las redes sociales de aquí a 9 años, está mal de la cabeza o le gusta que le jodan.
Primero deberían aprender a hacer periodismo en el presente, saber escribir a máquina o usar el teclado de una computadora, saber hacer como mímimo copiar-pegar o redactar sin errores ortográficos en correcto castellano o en el idioma que elijan. Deberían aprender a hablar y a escribir y, si no es mucha molestia, a pensar.
Mba’e periodismo del futuro piko van a aprender si no diferencian entre la “ll” (elle), la “y” (ye o y griega) y la “ch” (ce hache) y escriben “lla yegué”.
Mba’e periodismo del futuro piko van a ir a aprender con un chanta si no saben qué palabra va con “h” (hache) y que con “b” (be larga) o “v” (uve o v corta) y escriben “Avía una bes un voske encantado”. Esto último también por efecto del uso del lenguaje de SMS.
El Twitter llegó con fuerza al Paraguay el año pasado y a pesar de ser ya utilizado y conocido en otras partes del mundo no hubo un solo vendedor de humo que el año antepasado dictara un curso sobre el periodismo del futuro y hablara del Twitter.
Y si el Twitter nos cogió a casi todos de sorpresa en el 2010 y no hubo nadie que nos adelantara su existencia, ¿qué les hace presumir a los consumidores de humo que algún iluminado podrá enseñarles sobre el periodismo del futuro, el del 2020, insisto, para no ir muy lejos?
¿Qué diferencia hay entre los “adivinos” de ferias que te leen la mano o ven tu suerte en una bola de cristal y estos “expertos” en el periodismo del futuro? Ninguna. Son cazadores de incautos, son cazabobos, son encantadores de serpìentes, son flautistas de Hamelin que se aprovechan de nuestra nobleza.
Y así nos va.
(Aclaración: no retuitearé ninguna opinión sobre este comentario. Demasiado se enojaron conmigo algunos por haberlo hecho la vez anterior. Como no soy periodista 2.0 no sé por qué se enojaron pero prefiero vivir en mi ignorancia a ser uno más de la manada. No sé si me explico)
Muchos paraguayos no somos más boludos por falta de práctica. Nos pasamos la vida criticando y puteando a los argentinos al mismo tiempo que nos pasamos la vida copiándoles todas sus argelerías. A las pruebas me remito.
En las canchas paraguayas, el que no salta es kurepi. Y gua’u que es muy paraguaya la misma hinchada que “tiene aguante” y le canta a la hinchada rival “sos un amargo”. “Aguante” y “amargo” son conceptos plagiados de las “barras bravas” argentinas. Los paraguayos en serio le tratamos al amargado de amargado y no de amargo. Porque lo que tiene es una amargura y no un sabor desagradable. No sé si se capta la diferencia de conceptos.
Se ha llegado al colmo de la ridiculez de extender un pasacalles cerca de la Junta de Gobierno que decía: “¡Aguante Pynandi Colorado!”. El autor de ese adefesio conceptual, de esa mezcla rara de Mitre y Mariscal López, se merecía, en el mejor de los casos, un juicio sumario y un fusilamiento con bodoque en la plaza pública.
Ayer @LUISFER_INSFRAN tuiteaba preguntando de dóne salió esta modalidad de llamarle “alta” o “alto” a todo. Le aclaré que del mismo lugar de donde importamos toda la argelería verbal de los últimos tiempos: de ashá, visteeee…
“Alta” y/o “Alto” en el uso que le dan los argentinos no es sinónimo de estatura sino de envergadura, con perdón de la expresión. Los pelotudos paraguayos, copiando a los argentinos, dicen cosas tales como “alta fiesta tuvimos anoche”, “es un alto cantante” que canta “alto tema”. Y así una camionada de “altos” y “altas”.
Es algo así como el “harto” chileno pero no igual. “Harto divertido estuvo todo”, diría el chileno. “Alta diversión la de anoche”, la versión kurepi entusiastamente copiada por el boludismo paraguayo.
“Alto” o “alta” está empezando a hacer furor en el Pargauy. No sé si va a reemplazar o va a convivir con el impresentable “y nada” que está vigente. Miles de paraguayos no hablan sin agregar “y nada” a cada rato a sus frases. Son insufribles y nada. Arrancan sus respuestas con “y nada”. Terminan sus frases con “y nada”.
Yo que veo mucha televisión argentina cumplo en adelantarles que la próxima argelería que va a desembarcar en el habla del boludismo paraguayo es “posta”. Acuérdense de lo que les digo, posta. Todo va a ser “posta”. Porque esa es la palabra que más están usando en la tele kurepa. Como lo fue en su momento “tipo”. O sea tipo nada, boluo.
Para los extranjeros que lleguen a leer este divague quiero dejar en claro lo siguiente: no todos los paraguayos somos así. Cuando hablo de los paraguayos boludos hablo de los paraguayos boludos y no de los paraguayos en general.
A muchos compatriotas sodomizados culturalmente les parece genial ser otros y no ellos mismo y andan por el mundo viviendo vidas ajenas, modismos ajenos, frases ajenas; incapaces totales de crear su propio lenguaje y hacerse entender por lo que ellos son y no por lo que creen que tendrían que ser.
No sé si me explico.
(Alto comentario me mandé, boluo. Posta. Y nada)
Todos los días y todo el día leo en el Twitter una inmensa cantidad de paraguayas y paraguayos -como se dice ahora- que no solamente siguen a personas famosas de todo el mundo sino que se pasan enviándoles tuits que jamás son respondidos.
“Hola Paulita -para Paula Chaves, modelo argentina- te queremos mucho en Paraguay. Y a Peter también. Enviame saludos” Un mensaje que se pierde en la inmensidad del tiempo y la distancia. La respuesta es cri cri cri cri cri.
A Alejandro Sanz le llenan de mensajes. Y éste buen señor, buen compositor y regular cantante, jamás les da bola. Y eso que él es, junto con Ricardo Montaner, de los que retuitean los mensajes de sus fans. Ni Sanz ni Montaner se conmueven ante los tuits de la paraguayada.
Ni hablemos de los actores, actrices, modelos, mediáticos y demás especímenes de la farándula argentina a quienes le llueven los tuits desde el Paraguay y ni ndéko jagua.
No sé si los queridos compatriotas se dan o no se dan cuenta que no les dan bola pero ellos, tenazmente, gloriosamente, tuitean y tuitean. A veces hacen trampitas para llamarles la atención a los famosos. Por ejemplo creo que Montaner va a tener una nieta o un nieto en estos días. Entonces el cholulaje paraguayo, esperando conmoverlo, le pregunta cosas tales como: “¿ya patea?” o “¿cómo se va a llamar?” y ni ahí.
A mi por un lado me da pena, por el otro me da ternura y en la mayoría de los casos me picha pensar en cómo se puede ser tan pelotuda/o en no darse cuenta que no te están dando bola.
Hay casos peores. Veo que hay tuiteros que le desean buenas noches o le cuentan cosas a modelos o actrices famosas no precisamente hispano parlantes. Esas si que, supongo, ni siquiera han de entender lo que se les dice. La respuesta de esas señoritas es la misma: el silencio.
Yo sigo a un montón de gente no con la intenciòn de relacionarme con ella sino porque me interesa leer lo que escribe, lo que piensa. No entré al Twitter con la intenciòn de tuitearme con los famosos del mundo que tuitean. Y es así porque no quiero que mi vida tuitera transcurra pasando pelada. Prefiero seguir siendo ignorado por mi propia decisión y no porque otros me hacen ver que no existo.
Quiero proponer a los cholulos del Twitter que bajen sus pretensiones. Tuiteenle a famosos locales, que es probable que les respondan, porque son buena onda. En vez de tuitearle sin posibilidad alguna de respuesta a Jorge Rial, tuiteenle a -mirá lo que te digo- Kike Casanova.
Mandenles tuits a Sole Franco, a Denise Hutterz, a Alberto Peralta, a Hugo Biedermann, a Julio González Cabello. Alguna respuesta van a lograr. Ni se les ocurra a Leryn Franco porque es tan indiferente con los mortales paraguayos como lo son los internacionales. Leryn no se rebaja a nuestra altura.
Otrra que está fuera de la órbita terrestre de los paraguayos y las paraguayas es Larrisa Eiquelme. Aterricen muchachos, ella no se junta con esta chusma.
Lo más cercano a una famosa internacional que por lo menos va a retuitear sus tuits -y no siempre- y hasta puede que les responda si esta de buen humor es Dallys Ferreira. Y es paraguaya.
Digo todo esto con todo cariño porque para mi es frustrante ver como tanta dedicación, tanto empeño y tanta perseverancia por recibir una respuesta es ignorada olímpica y hasta cruelmente por sus destinatarios.
No sé si me explico.
El director de la Policía Caminera, Eduardo Petta acaba de lanzar un “brillante” programa. Consiste básicamente en instruir a los niños a controlar a sus padres cuando están conduciendo y ante cada infracción de tránsito “multarles” haciéndoles comprar una hamburguesa o haciéndose llevar al cine con pororó incluido y otras delicias parecidas.
Ni a Stroessner ni a Montanaro ni a Pastor Coronel ni a Edgar L. Ynsfrán se les ocurrió una idea tan fabulosa para condicionar la mente de los niños en el pyraguereato. La juventud hitleriana se moriría de envidia ante esta iniciativa.
La Constitución Nacional consegra el derecho a no autoincriminarse. Y la ley libera de la obligación de acusar a los parientes próximos. Acá se revierte todo eso. Los niños van a ser testigos, fiscales acusadores y jueces que dictarán sentencias y aplicarán sanciones en contra de sus propios padres.
Pero es todavía más grave. Los niños y los jóvenes de esta generación hace rato que han perdido el respeto a sus padres y a sus mayores. No es solo responsabilidad de los chicos sino es más bien culpa nuestra, de los padres, que no hemos sabido inculcarles la necesaria educación en nuestras casas y ahora hacen prácticamente lo que se les canta.
Petta ahora les otorga un guño cómplice de la autoridad para que patoteen a su antojo y paladar a sus padres.Y nadie reclama. Los medios difunden la noticia sin que parezca alterarles el hecho.
Por suerte no manejo y por suerte mis hijos han sido educados correctamente -por sus madres, aclaro, pero educados al fin- pero ya les daría yo pororó y hamburguesas por el traste a los pendejos si me vienen a joder con este disparate.
No sé si me explico.
El director de la Policía Caminera, Eduardo Petta acaba de lanza un “brillante” programa. Consiste básicamente en instruir a los niños a controlar a sus padres cuando están conduciendo y ante cada infracción de tránsito “multarles” haciéndoles comprar una hamburguesa o haciéndose llevar al cine con pororó incluido y otras delicias parecidas.
Ni a Stroessner ni a Montanaro ni a Pastor Coronel ni a Edgar L. Ynsfrán se les ocurrió una idea tan fabulosa para condicionar la mente de los niños en el pyraguereato. La juventud hitleriana se moriría de envidia ante esta iniciativa.
La Constitución Nacional consegra el derecho a no autoincriminarse. Y la ley libera de la obligación de acusar a los parientes próximos. Acá se revierte todo eso. Los niños van a ser testigos, fiscales acusadores y jueces que dictarán sentencias y aplicarán sanciones en contra de sus propios padres.
Pero es todavía más grave. Los niños y los jóvenes de esta generación hace rato que han perdido el respeto a sus padres y a sus mayores. No es solo responsabilidad de los chicos sino es más bien culpa nuestra, de los padres, que no hemos sabido inculcarles la necesaria educación en nuestras casas y ahora hacen prácticamente lo que se les canta.
Petta ahora les otorga un guño cómplice de la autoridad para que patoteen a su antojo y paladar a sus padres.Y nadie reclama. Los medios difunden la noticia sin que parezca alterarles el hecho.
Por suerte no manejo y por suerte mis hijos han sido educados correctamente -por sus madres, aclaro, pero educados al fin- pero ya les daría yo pororó y hamburguesas por el traste a los pendejos si me vienen a joder con este disparate.
No sé si me explico.